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Diagonal núm.1 08019 Barcelona
Francesc Abad


Las voces bajas del pasado frente a la utopía degenerada
Jordi Font i Agulló


El espacio público como palimpsesto
Ivan Bercedo
Jorge Mestre



¿Quiénes fueron los fusilados?
Marga Gómez


Una nueva e imprevisible experiencia
Dolors Juárez Vives
Jordi Ribas Boldú



Lugares de olvido
Manuel Delgado


El arte y la historia ante la espectacularización del testimonio
Jordi Font i Agulló


Francesc Abad. Experimentación y subalternidad
Josep M. Lluró


Archivo Abierto / Inventario Imposible



De la experiencia del testimonio
Francesc Abad


Associació pro Memòria als Immolats per la llibertat de Catalunya



Una nueva e imprevisible experiencia


Cuando preparábamos el proyecto educativo para “El Camp de la Bota” no nos podíamos imaginar lo que sería la experiencia y los derroteros que tomaría cuando lo pusiéramos en práctica. Nuestro objetivo primero era y es el de hacer de puente entre la exposición y los públicos que quieren conocer el proyecto de cuerpo presente y de viva voz. Somos los otros mediadores de la exposición, los que ponemos más voz / más palabras (¿más preguntas?) al trabajo iniciado por Francesc Abad y continuado por muchas otras personas que se van sumando. De esta manera, la práctica artística —y la práctica de la educación artística— se nos muestran como espacios de encuentro y de partida, más que como espacios cerrados e inaccesibles.

En el primer dossier, y en los primeros momentos del trabajo educativo, ya tenemos claro que nuestros objetivos son también reforzar las ideas y las intenciones que mueven la exposición y el trabajo de investigación que la acompaña: la recuperación de la memoria histórica y sus dimensiones más individuales y colectivas, y la importancia de los lugares de memoria / lugares de olvido vistos desde nuestras realidades más contemporáneas. Siempre con la finalidad de acceder al conocimiento desde la complejidad, ejercitando de esta manera una memoria reflexiva. Asimismo, no queremos dejar de subrayar que en su conjunto es un proceso artístico que quiere incidir sobre un momento doloroso de la historia presente y cuáles son sus características más específicas (la obra en proceso y el trabajo en equipo y totalmente colectivo; la voluntad de archivo o de documento y su suma que muestran más que explican; la idea y las ideas casi por encima y por debajo del resultado final).

Y después del primer encuentro con el primer grupo, ya sabemos que cada visita será como nunca una nueva e imprevisible experiencia. El esquema de trabajo y los objetivos fijados serán el eje o el guión para conducir la visita, pero cada encuentro será un nuevo diálogo que continúa el diálogo sobre la historia que nos toca más de cerca o una misma conversación colectiva hecha de nuevas experiencias y sobre todo de más preguntas que responder. Descubrimos de nuevo que los más de 1.700 nombres de la lista de los fusilados nos vuelven a recordar que cada persona es una vida y sobre todo que cada vida son muchos días y muchas más personas que la conforman. Ellos ya no están, pero sí que están, más y menos presentes, sus familiares y allegados que quieren recordar u olvidar y que necesitan más y menos escuchar de nuevo una historia que nunca les ha dejado de acompañar y que no hace tanto que se convirtió en una realidad cruda y dura.

Ahora, justo a medio camino de nuestro itinerario, ya sabemos con certeza que cada encuentro con los públicos representa una sorpresa y la posibilidad de hacer crecer todavía más los materiales físicos y simbólicos que alimentan la exposición. Los diferentes grupos que han venido a conocer “El Camp de la Bota” (estudiantes de secundaria, escuelas de arte, escuelas de adultos, los asistentes a las visitas abiertas a todos, etc.) nos han demostrado que las historias que muestra la exposición están más vivas de lo que nos pensábamos y que las preguntas que continúa suscitando lo están quizás todavía mucho más. El hijo de un fusilado que llega con una foto de su padre muerto en el Camp de la Bota y se ofrece a hablar, la mujer que provoca el debate sobre quiénes son los buenos y los malos de esta historia, la chica que te habla con los ojos llorosos de un familiar fusilado y que ella no conoció, el joven que se indigna porque el Forum 2004 no ha hablado de todo esto… La sorpresa generalizada o la tristeza presente ante la historia que se nos muestra nos hacen difícil poder enumerarlo todo. En este sentido, el proyecto y su dimensión educativa abren de nuevo las puertas a la historia desde abajo, para recoger las voces de los vencidos y así ayudar a configurar un marco innovador, para volver a historiar todo aquello que queda oculto, los muchos fragmentos de vida, y a la vez dar protagonismo a quien nunca lo tuvo.

Nuestra tarea no la imaginábamos quizá tan clave para el proyecto. Y poco sabíamos de esta urgente necesidad de no dejar de contar lo que también pasó allí, en esa playa entre Barcelona y Sant Adrià de Besòs. Y sobre todo de la necesidad, todavía más urgente, de invitar a explicar a todos lo que ya sabían o descubren de nuevo y por primera vez. De alguna manera, la necesidad de seguir haciendo crecer el tejido entre los muertos (los que parece que no están, pero que están más que nunca) y los vivos (que parece que están del todo, y muchas veces no están en absoluto) para que la historia no se repita o para conocer, sobre todo y una vez más, cuáles son las limitaciones de la naturaleza humana. Todo desde los muchos lugares que conforman nuestro presente incansable: los lugares que nos vuelven a hacer coincidir aquí y ahora y se convierten al instante en recuerdos cargados de futuros que queremos diferentes.



Dolors Juárez Vives
Jordi Ribas Boldú